Mejor, hablemos del tiempo

porque como me tires de la lengua…

Archive for the ‘Pinzas que se van’ Category

Empapelarte

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Simon Schubert es un artista alemán que, si bien también realiza esculturas e instalaciones, a mí me ha llamado fundamentalmente la atención por sus trabajos en papel: impresionantes interiores arquitectónicos trazados ¿simplemente? doblando papel.

Rundtreppe und Raum, 2008. Simon Schubert

Rundtreppe und Raum, 2008. Simon Schubert

Dach Boden, 2007. Simon Schubert Flur mit Spiegel zentral, 2007. Simon Schubert

Dach Boden, 2007 / Flur mit Spiegel zentral, 2007. Simon Schubert

Schachtelflur, 2009. Simon Schubert Durchgang, 2009. Simon Schubert

Schachtelflur, 2009 / Durchgang, 2009. Simon Schubert


 

Aunque gran parte de sus obras representan escaleras, marcos, molduras, baldosas y tarimas (las línea rectas me inducen a pensar siempre en madera), también es capaz de representar una barca en el mar o el retrato de Samuel Beckett, así como perderse en una miríada de cubos. Y por supuesto, plasmar las mansiones desde fuera:

Villa de Bank, 2007. Simon Schubert

Villa de Bank, 2007. Simon Schubert


 

Como siempre, hay gente que en vez de apreciar el resultado como tal cuestiona la técnica y sugiere que se trata de un mero gofrado o un troquel. No he conseguido averiguar nada más al respecto, pero me sigue pareciendo una maravilla. Y me hace pensar que necesito una nueva categoría para este tipo de arte menos convencional

Written by descatalogado

2011/01/23 at 2:41 pm

Mario Paint Composer

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¿Se puede ser más friki y hortera que una versión de 8 bits del Never gonna give you up de Rick Astley?

Grandioso, el mejor rickrolling de la historia (aunque el del Doom también es muy bueno). Sólo le falta un muñequito pixelado moviendo las manos…

La canción la han compuesto con el Mario Paint Composer, una versión extendida del Mario Paint de la Super NES. El compositor tan solo consta de una partitura en blanco y un un puñado de sonidos distintos para insertar, pero no tiene ninguna opción para, por ejemplo, importar y convertir una canción en mp3. Así que me da la impresión de que conseguir componer una canción reconocible en este cacharro requiere horas de práctica y paciencia. Me quito el sombrero ante las formas de perder el tiempo que tiene la gente…

Y es que los hay que se curran maravillas como el Take on me de A-ha, o el Bohemian Rhapsody de Queen enterito (sí, sigo añadiendo versiones a la entrada anterior). Sin embargo, el que más me ha llamado la atención ha sido el Thriller de Michael Jackson:

Y es que nada más escucharlo he pensado en el juego de Infectonator: World Dominator, cuando utilizas al zombi de Michael Jackson para infectar una ciudad: MJ entra en escena rodeado de zombis, suena la música, todo el mundo baila, y luego ya empieza la masacre:

La patada en el dardo

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El asunto no es de broma: licenciados universitarios desconocen qué significan golpe bajo, rabo entre piernas, manga ancha o francotirador. Insisto en lo de licenciados universitarios; y, además, con oficio de hablar o escribir retribuido. La instrucción pública ha sufrido tantos ataques reformadores que es hoy mustio collado. En esto sí: o revolución o muerte.

Así termina Fernando Lázaro Carreter uno de sus Dardos, “articulillos satíricos, plenos de humor e ironía, que intentaban atajar las pifias verbales difundidas velozmente, y con notable éxito, por los medios de comunicación”. Es una auténtica delicia leer a este hombre, tanto por su impresionante dominio del lenguaje -y el buen uso que hace de él- como por lo mucho que se aprende del origen de multitud de palabras y expresiones. Por el contrario, es una lástima que tanta maestría lingüística tenga que verse aplicada a delatar los dislates, a menudo tremebundos, cometidos por personas que precisamente deberían vigilar el uso correcto de la lengua: periodistas, locutores, políticos, jueces…

El nuevo dardo en la palabra forma parte de la bibliografía recomendada de una de las asignaturas del nuevo Grado de Lengua y Literatura Españolas de la UNED – nuevo Grado de Bolonia que sustituye a la antigua carrera de Filología Hispánica, y en el que ha desaparecido la enseñanza del latín, que queda relegado a una mera optativa de último curso. Partiendo de semejante ignominia, que no nos extrañe luego que la gente rebuzne.

Lázaro Carreter cuenta en el prólogo que hasta el siglo XVI no se asienta la lengua española lo suficiente como para que sus hablantes empiecen a advertir la presencia de términos extranjeros que vienen a sustituir a los propios. Así, Juan de Valdés asegura en su libro Diálogo de la lengua (1535) que:

el uso nos ha hecho tener por mejores los [vocablos] arábigos que los latinos; y es aquí que decimos antes alhombra que tapete, y tenemos por mejor vocablo azeite que olio.

Por tanto, además de para designar nuevos referentes importados de otras culturas que no disponían de término propio en la nuestra, el uso de neologismos y extranjerismos empieza a aplicarse porque, sin causa aparente, estos “suenan mejor”:

el negocio está en saber si querríades introducir estos por ornamento de la lengua o por necesidad que tenga de ellos.

En cualquier caso los dardos no apuntan contra los neologismos de una manera puritana: lo que buscan es denunciar las tropelías de la voz pública, cometidas bien por falta de instrucción o bien por falta de atención o de sentido común (¿por qué si siempre hablamos del día siguiente, se dice la píldora del día después?). Porque mientras en el siglo XVI la propagación de palabros y giros incorrectos era muy lenta, hoy la prensa, la radio, la televisión e Internet se encargan de difundirlos de forma masiva e instantánea – y, proviniendo de personas que se ganan la vida con la palabra y a las que se les otorga autoridad en el lenguaje, se asientan y calan mucho más hondo. Y de esta manera se están perdiendo distinciones importantes, como entre oír y escuchar, se reduce nuestro vocabulario activo por emplear siempre los mismos términos, se desgastan las expresiones hasta convertirlas en tópicos, y se difunden los vulgarismos y los errores inexcusables.

Un ejemplo tremebundo de traducción, que a nadie parece chirriarle: el mundo de la I+D se está llenando de unas curiosas llamadas que hace la Comisión Europea en sus convocatorias de proyectos (en inglés: call). Se ve que los miembros del CDTI y de las plataformas tecnológicas españolas, dirigidas por Telefónica (que según su logo no lleva tilde), Atos Origin, o la UPM, son tan importantes que reciben un telefonazo de la propia Viviane Reding cada vez que se abre un nuevo plazo. O a lo peor lo que les llega es una instancia a presentarse en avalancha a todos los proyectos, sea cual sea su temática, como si de un llamamiento a las armas se tratara…

Poca gente queda que siga la labor de Fernando Lázaro Carreter. Está el blog Patada al Diccionario, y personas que de vez en cuando le dedican alguna entrada al tema. Recientemente he llegado hasta el blog Switch off and let’s go, centrado en errores de traducción y doblaje, y la trascendencia de estos en el lenguaje cotidiano. Sin embargo, hay una triste realidad que expone muy bien su autora: que los que nos interesamos por esto somos precisamente los que no necesitamos preocuparnos por ello. Ojalá todo el mundo ante cualquier inquietud o duda acudiera presto a consultar algunos de los diccionarios maravillosos de que dispone la lengua española, como el diccionario de la RAE y el panhispánico de dudas.

En fin. Para que no me mate la úlcera, concluyo mejor con una de esas notas geniales del libro:

¿Por qué, se preguntaba [el comediógrafo Adolfo Torrado], el bombín es cosa de mayor tamaño que el bombón ?; hay que permutar ambos nombres. La misma falta de racionalidad afecta según él a polvorín y polvorón, a botín y botón… Dejaba sin pareja al cojín, por la censura tal vez, pero quizá, por fanfarronería.

En defensa de los derechos fundamentales en Internet (II)

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El objetivo de este blog no era escribir sobre estos temas, pero me parece imprescindible hacerlo. Si no fuera por la indexación en los buscadores, hubiera llamado a esta entrada Las intenciones peligrosas

David Bravo ha estado respondiendo preguntas del público en una entrevista para el ecoDiario. Destaco en concreto la respuesta a la pregunta número 9, porque explica muy bien que, lo que se permite dentro del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, es malo con la generalidad con que está redactado actualmente, pero también sería malo si lo intentaran concretar más:

P: El abogado Andy Ramos dice que se está siendo alarmista y que esta reforma va dirigida «principalmente hacia aquellos que han construido un negocio alrededor de contenidos de terceros». ¿Está de acuerdo? Rubén.

R: Hay que ser muy estricto cuando se habla de lo que dice la Ley y no confundirlo con las declaraciones de voluntad de los que las cocinan. Estrictamente esta reforma va dirigida a todas las páginas webs que tengan algún rendimiento económico, aunque sea mínimo, y de las que exista la posibilidad de que estén vulnerando derechos de propiedad intelectual. Según esa definición, esto incluye a una página que tenga publicidad que no le da ni para los gastos y que sube una foto sin permiso o que realiza una cita de otro autor o que enlaza a un vídeo en youtube. ¿Son ilícitas estas conductas? Un juez le diría que algunas de ellas sí y que otras no, pero si esto sale adelante no será un juez quien lo decida, sino el Ministerio de Cultura por medio de una comisión que, por el momento, es de misteriosa composición. Por lo tanto, esta reforma no va dirigida a quien Ramos dice, porque él no habla de lo que dice estrictamente la reforma -que es a lo que debe apegarse un abogado- sino que está hablando de su absoluta convicción personal en la palabra de la Ministra de Cultura sobre cómo dice ella que va a ser utilizada en la práctica esa Ley: para neutralizar únicamente a esos que se enriquecen con contenidos de terceros y no para todos los demás que, sin embargo, según la letra de la reforma, también podrían verse atacados. En resumidas cuentas, estamos hablando de alguien que considera alarmista sobresaltarse porque una persona entra con un arma en un banco, ya que, al fin y al cabo, el tipo que empuña la pistola asegura que a nosotros no nos va a disparar. ¿Por qué la gente se asusta con el mero hecho de ver un arma sobre la mesa? Porque lo que da miedo es el peligro potencial a que sea utilizada y porque asustarse cuando ya ha sido usada no sirve para nada.

Imaginemos, aunque no sea el caso, que en la Ley se expresa literalmente aquello que la Ministra de Cultura nos asegura que, en la práctica, será su único fin: cerrar las páginas webs que hagan un negocio relevante con el contenido de terceros. Seguimos teniendo el problema de que quien decida sobre el cierre o no de la web sigue sin ser un juez pero, en cualquier caso, esa definición es ya de por sí bastante laxa. ¿Quién hace negocio con contenidos de terceros? ¿Google por ser un buscador que contiene enlaces a obras intelectuales ajenas? ¿Youtube? ¿Menéame?

Imaginemos, por último, que la Ley es ya todo lo concreta posible y que esa declaración de voluntad de la Ministra de Cultura se expresa en la reforma con total precisión, manifestándose literalmente que únicamente se podrá actuar contra las páginas de elinks. ¿Acaso la jugada no es ya razón suficiente para alarmarse? Estamos hablando de que el Ministerio de Cultura, que apoyó las redadas contra una concreta actividad y tras comprobar que los jueces declaran que esa actividad no vulnera derechos de propiedad intelectual, reacciona proponiendo desplazar a los jueces para ahora ser ellos mismos los que decidan si existe o no tal ilicitud. ¿No es suficiente? Aunque no tengas una página de elinks, ¿no te preocuparía la puerta que se abre con un precedente así?

Además, en la respuesta a la pregunta número 3:

Aunque esta reforma está pensada inicialmente para acabar con las páginas de enlaces a redes P2P, su redacción permite que cualquier persona empuñe esta nueva arma para intentar cerrar cualquier página que le resulte molesta con la excusa de la propiedad intelectual. Además es una excusa fácil de esgrimir porque encontrar “posibles” vulneraciones de propiedad intelectual es de lo más sencillo. Deme usted un libro cualquiera y le encuentro no menos de tres posibles vulneraciones. Si, por ejemplo, inicia un capítulo con una cita de otro autor, eso es, estrictamente, algo ilícito porque el derecho de cita sólo se permite cuando tenga un fin docente y no meramente decorativo. La web denunciada por cualquier opositor a la misma con ganas de cerrarla, podrá alegar que el asunto afecta a su libertad de expresión y que no debe decidir el cierre ningún órgano administrativo sino un juez, pero eso, como digo, lo decidirá el propio Ministerio de Cultura. Lógico que la gente esté alarmada. Lo que se está poniendo en riesgo es un derecho fundamental.

En defensa de los derechos fundamentales, también en Internet

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De dónde viene esto: Proyecto de Ley de Economía Sostenible y los cortes de internet:

 
Qué se está haciendo:

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar modelos de negocio obsoletos e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

 
Qué más se puede hacer:

  • Movilizarse, tanto en Internet como en las calles como, sobre todo, en las urnas. Y estas cosas, como tantas otras, no se arreglan con votar “a los otros”: votos útiles y a alternativas reales.
  • Quejarse, y presionar, por ejemplo, cancelando el contrato de servicios de ADSL si esto sale adelante. Suficiente tengo con que me cobren 46€ al mes por una conexión de 20Mbps (recordemos que España tiene una de las conexiones a Internet más caras de toda Europa) de la que encima “por la distancia que hay hasta la central” sólo me llegan 6Mbps…

Cuando todo va mal

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Al hilo de los juegos de Karōshi me acordé inevitablemente de los chistes de conejos suicidas de Andy Riley:

Bunny Suicides, by Andy Riley

Bunny Suicides, by Andy Riley

 
Los hay cafres y maquiavélicos, pero mis preferidos son casi aquellos en que la muerte requiere de mucha preparación y paciencia. Ni que decir tiene que me ha encantado el comentario de “Watership Down for the deeply sick”. Ya hablaré un día de La Colina de Watership, que para algo es uno de mis libros favoritos…

Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley
Bunny Suicides, by Andy Riley

Bunny Suicides, by Andy Riley

 
Y no creáis, que hay algunos que podrían estar basados en hechos reales:

Estrés

Estrés

Written by descatalogado

2009/09/22 at 9:34 am

Karōshi

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Karōshi, en japonés, significa muerte por exceso de trabajo. Se trata de muertes súbitas como infratos o apoplejías causadas por la presión y el estrés laboral. El primer caso reconocido data de 1969, y desde entonces la propia ansiedad al karōshi se suma al problema:

For example, a big life insurance company investigated 500 male white-collar workers in top-ranking corporations in Tokyo. The report shows that 46 percent of respondents were anxious about their own risk of karoshi. A quarter of them experienced complaints from their families related to anxiety about karoshi. Around 5 to 20 percent of the workers themselves were afraid of the high risk of karoshi.

Las cifras reconocidas por el Gobierno me parecen de por sí chungas:

The Japanese Ministry of Health, Welfare and Labour published relevant statistics in 2007: 147 workers died, many from strokes or heart attacks, and about 208 more fell severely ill from overwork in the year to March, the highest figure on record and 7.6 percent up from the previous year. Another 819 workers contended they became mentally ill due to overwork, with 205 cases given compensation, according to the ministry data released on Wednesday. Mentally troubled workers killed themselves or attempted to do so in 176 cases.

Toda esta gente viene a ser uno de cada 12.000 japoneses. Pero estas son las cifras reconocidas oficialmente, insisto. Un estudio de 1997, cuando desde el Ministerio sólo se reconocían entre 20 y 60 muertes anuales, recogía estimaciones de que un tercio de las muertes por problemas cardiovasculares y cerebrovasculares podían deberse al exceso de trabajo, elevando la cifra a 10.000 karōshi año.

¿Qué hacer ante este problema? El Gobierno japonés está trabajando (espero que no excesivamente) para solucionarlo, limitando las horas extra y obligando a los trabajadores a pasar exámenes médicos para poder realizarlas. Las empresas también están poniendo de su parte, pero parece que el problema de fondo está demasiado arraigado en la cultura japonesa:

In 2007, Mitsubishi UFJ Trust & Banking, a division of Japan’s largest banking group, started to allow employees to go home up to three hours early to care for children or elderly relatives. So far, just 34 of the company’s 7,000 employees have signed up for the plan.

 
De modo que yo propongo una solución mucho más sencilla. La próxima vez que te sientas agobiado en el trabajo, descansa un rato y juega a Karōshi, una serie de juegos en Flash cuyo objetivo es resolver los puzzles de cada nivel para que el señor de traje y corbata consiga matarse:

Karōshi Suicide Salaryman

Karōshi Suicide Salaryman

 
El juego, además de original en su concepto, es muy muy divertido y cafre. Y en una de las secuelas te conviertes en Super Karōshi y tienes que conseguir que todos los demás empleados mueran antes de poder morir tú tranquilamente.

Super Karōshi

Super Karōshi

¡Nunca morir en un juego fue tan difícil!

Written by descatalogado

2009/09/20 at 11:39 am