Mejor, hablemos del tiempo

porque como me tires de la lengua…

Archive for the ‘Cosas ingeniosas’ Category

Continuity

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Un hombrecito, una llave y una puerta. Hasta ahí, es un sencillo juego de plataformas. El giro ingenioso y espectacularmente elegante consiste en trocear el nivel en distintas piezas de puzzle, haciendo que el hombrecito sólo pueda pasar de una partición a otra si la frontera que las une casa perfectamente. Y con esta idea Elias Holmlid, Dmitri Kurteanu, Guy Lima Jr. y Stefan Mikaelsson ganaron el Best Student Game Award en el Independent Games Festival 2010: Continuity.

Continuity

Continuity: la idea

Este nivel se resuelve con sólo cuatro transiciones entre piezas, pero a medida que se avanza en el juego las cosas se complican: aumenta el número de llaves necesario para abrir la puerta, y el puzzle empieza a ser un auténtico quebradero de cabeza:

Continuity

Continuity: el reto

A estas alturas viene bien haber jugado a cosas como Portal y manejar trucos del estilo de hacer saltar al hombrecito y cambiarle el suelo mientras está en el aire. Eso sí, la dificultad no radica siempre en el puzzle; a veces, lo que hace falta es un poquito de maña para volar:

Continuity: sólo para Arthur Dent

Continuity: sólo para Arthur Dent

Ya sabes, como dice Douglas Adams en La vida, el Universo y todo lo demás:

El volar es un arte o, mejor dicho, un don.
El don consiste en aprender a tirarse al suelo y fallar.

 
Sin duda, Continuity es conceptualmente uno de los mejores juegos en flash que he visto en mucho tiempo. Quizás se haga un poco corto y simplón, pero tiene muchísimo potencial: basta un cronómetro, y los niveles con más de seis piezas pueden ser un infierno. Si además se le añaden pulsadores y compuertas, el juego se convierte en una auténtica maravilla. Espero que haya segunda parte pronto.

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Chaos at the train station

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Chaos at the Train Station (art by Iván MaGo)

Chaos at the Train Station
(art by Iván MaGo)


Andrew y Mónica quieren ir a Charlestown, a celebrar el sexagésimo cumpleaños del padre de él, pero el tren lleva 45 minutos de retraso. Mientras esperan empiezan a discutir, la situación se pone tensa y…

Si quieres que Andrew y Monica sigan juntos, muestra el lado blanco de la cartulina. Si por el contrario prefieres que se separen, muestra el lado negro.

Chaos at the train station es una obra de teatro formato Elige tu propia aventura que se ha currado Schuyler Hedstrom (que además participa como actor), y que pude ver el viernes pasado en la sala La Madrilera. A medida que transcurre la obra el público tiene que tomar la decisión de cómo continuarla, pudiendo llegar a 16 finales diferentes.

A veces es difícil elegir, ya que las dos opciones suenan prometedoras: ¿la chica pierde los nervios y paga las consecuencias, o el revisor les da nuevos billetes pero con unas condiciones muy especiales? Quizás por ese motivo al acabar la obra la comienzan de nuevo, para que se puedan ver otras líneas argumentales. Y como el comienzo ya nos lo sabemos, lo pasan a cámara rápida: absolutamente genial. ¡Y hacen un bis con un final más!

Además de ser una obra muy divertida y original, quizás lo que más me haya gustado es que se representara también en inglés según la función, ya que el reparto es de lo más internacional. Mola ver gente que se atreve a subirse a un escenario y actuar en un idioma que no es el suyo. Me gustaría haber visto también la versión inglesa para comparar y ver sufrir a los españoles; a ver si sacan más fechas…

Actualización: va a haber una representación más: sábado 24, 21:00, en castellano. ¡No os la perdáis!

Written by descatalogado

2010/04/22 at 5:48 pm

La patada en el dardo

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El asunto no es de broma: licenciados universitarios desconocen qué significan golpe bajo, rabo entre piernas, manga ancha o francotirador. Insisto en lo de licenciados universitarios; y, además, con oficio de hablar o escribir retribuido. La instrucción pública ha sufrido tantos ataques reformadores que es hoy mustio collado. En esto sí: o revolución o muerte.

Así termina Fernando Lázaro Carreter uno de sus Dardos, “articulillos satíricos, plenos de humor e ironía, que intentaban atajar las pifias verbales difundidas velozmente, y con notable éxito, por los medios de comunicación”. Es una auténtica delicia leer a este hombre, tanto por su impresionante dominio del lenguaje -y el buen uso que hace de él- como por lo mucho que se aprende del origen de multitud de palabras y expresiones. Por el contrario, es una lástima que tanta maestría lingüística tenga que verse aplicada a delatar los dislates, a menudo tremebundos, cometidos por personas que precisamente deberían vigilar el uso correcto de la lengua: periodistas, locutores, políticos, jueces…

El nuevo dardo en la palabra forma parte de la bibliografía recomendada de una de las asignaturas del nuevo Grado de Lengua y Literatura Españolas de la UNED – nuevo Grado de Bolonia que sustituye a la antigua carrera de Filología Hispánica, y en el que ha desaparecido la enseñanza del latín, que queda relegado a una mera optativa de último curso. Partiendo de semejante ignominia, que no nos extrañe luego que la gente rebuzne.

Lázaro Carreter cuenta en el prólogo que hasta el siglo XVI no se asienta la lengua española lo suficiente como para que sus hablantes empiecen a advertir la presencia de términos extranjeros que vienen a sustituir a los propios. Así, Juan de Valdés asegura en su libro Diálogo de la lengua (1535) que:

el uso nos ha hecho tener por mejores los [vocablos] arábigos que los latinos; y es aquí que decimos antes alhombra que tapete, y tenemos por mejor vocablo azeite que olio.

Por tanto, además de para designar nuevos referentes importados de otras culturas que no disponían de término propio en la nuestra, el uso de neologismos y extranjerismos empieza a aplicarse porque, sin causa aparente, estos “suenan mejor”:

el negocio está en saber si querríades introducir estos por ornamento de la lengua o por necesidad que tenga de ellos.

En cualquier caso los dardos no apuntan contra los neologismos de una manera puritana: lo que buscan es denunciar las tropelías de la voz pública, cometidas bien por falta de instrucción o bien por falta de atención o de sentido común (¿por qué si siempre hablamos del día siguiente, se dice la píldora del día después?). Porque mientras en el siglo XVI la propagación de palabros y giros incorrectos era muy lenta, hoy la prensa, la radio, la televisión e Internet se encargan de difundirlos de forma masiva e instantánea – y, proviniendo de personas que se ganan la vida con la palabra y a las que se les otorga autoridad en el lenguaje, se asientan y calan mucho más hondo. Y de esta manera se están perdiendo distinciones importantes, como entre oír y escuchar, se reduce nuestro vocabulario activo por emplear siempre los mismos términos, se desgastan las expresiones hasta convertirlas en tópicos, y se difunden los vulgarismos y los errores inexcusables.

Un ejemplo tremebundo de traducción, que a nadie parece chirriarle: el mundo de la I+D se está llenando de unas curiosas llamadas que hace la Comisión Europea en sus convocatorias de proyectos (en inglés: call). Se ve que los miembros del CDTI y de las plataformas tecnológicas españolas, dirigidas por Telefónica (que según su logo no lleva tilde), Atos Origin, o la UPM, son tan importantes que reciben un telefonazo de la propia Viviane Reding cada vez que se abre un nuevo plazo. O a lo peor lo que les llega es una instancia a presentarse en avalancha a todos los proyectos, sea cual sea su temática, como si de un llamamiento a las armas se tratara…

Poca gente queda que siga la labor de Fernando Lázaro Carreter. Está el blog Patada al Diccionario, y personas que de vez en cuando le dedican alguna entrada al tema. Recientemente he llegado hasta el blog Switch off and let’s go, centrado en errores de traducción y doblaje, y la trascendencia de estos en el lenguaje cotidiano. Sin embargo, hay una triste realidad que expone muy bien su autora: que los que nos interesamos por esto somos precisamente los que no necesitamos preocuparnos por ello. Ojalá todo el mundo ante cualquier inquietud o duda acudiera presto a consultar algunos de los diccionarios maravillosos de que dispone la lengua española, como el diccionario de la RAE y el panhispánico de dudas.

En fin. Para que no me mate la úlcera, concluyo mejor con una de esas notas geniales del libro:

¿Por qué, se preguntaba [el comediógrafo Adolfo Torrado], el bombín es cosa de mayor tamaño que el bombón ?; hay que permutar ambos nombres. La misma falta de racionalidad afecta según él a polvorín y polvorón, a botín y botón… Dejaba sin pareja al cojín, por la censura tal vez, pero quizá, por fanfarronería.

Arte aparte: tiros, pelusas y cubos de Rubik

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El problema del arte, es que todo es arte. En su segunda acepción:

    Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

Pero como tal, a veces se pueden encontrar algunas cosas de lo más excepcional:

Creatividad disparada

Deweaponizing the Gun, Walton Creel Deweaponizing the Gun, Walton Creel

Deweaponizing the Gun, Walton Creel

 
No se trata de imágenes hechas en una impresora matricial, o con caracteres Braille, ni con fragmentos de ralladores – aunque esto último se le empieza a aproximar: son planchas de aluminio agujereadas a balazos. Pulsando en las imágenes se ve una versión algo más grande donde se aprecian los tiros. Forman parte de la exposición Deweaponizing the Gun, de un artista de Alabama (EE.UU., dónde si no) llamado Walton Creel. En sus propias palabras:

During my first experiment I came across the concept of creating an image hole by hole on a surface. I also figured out that canvas would be too stressed by the process of a rifle firing many bullets into it. I moved on to aluminum and, with further experimentation, I figured out exactly how far apart my shots needed to be and that moving beyond .22 caliber was simply too destructive. When the aluminum was painted beforehand, the blast of the gun knocked off a tiny amount of paint around each hole, which helped fuse the image together.

Dispararte Walton Creel en acción

Dispararte, Walton Creel en acción

 
 
… y en polvo te convertirás

Being and Nothingness, Paul Hazelton

Being and Nothingness, Paul Hazelton

 
Paul Hazelton es un artista británico al que he descubierto por sus peculiares esculturas hechas a base de pelusas – que al parecer pide a sus amigos para tener en cantidad suficiente. ¡Y yo barriendo la habitación todos los meses! Aunque a veces también incluye otros materiales, como algodón y esqueletos de insectos… La técnica consiste en humedecer el polvo de los muebles (nunca de la aspiradora o el suelo, ya que está demasiado sucio), moldearlo y secarlo – ¡y pueden conseguirse esculturas de más de medio metro de altura!

Moth-er, Paul Hazelton A bug, Paul Hazelton

Moth-er y A bug, Paul Hazelton


Si las pelusas dominaran el mundo, Paul Hazelton

Si las pelusas dominaran el mundo, Paul Hazelton

 
No tiene una página propia, pero he encontrado una galería con otros proyectos suyos, algunos muy originales, como el retrato de Samuel Beckett hecho con las sobras del recorte de un retrato del escritor, y otros muy inquietantes:

Sac, Paul Hazelton Bzzz, Paul Hazelton

Sac y Bzzz, Paul Hazelton

 
 
El verdadero cubismo

Rubick's Basic, by Jacob Davenport Rubik Kubrick (Clockwork orange), by Invader

Rubick's Basic, by Jacob Davenport
y Rubik Kubrick (Clockwork orange), by Invader

 
Al parecer hay mucha gente haciendo esto (sí, más de tres personas en el mundo haciendo esta locura me parece mucha gente). Puede ser que todo empezara con Jacob Davenport, aunque no lo tengo claro. En su blog aparecen diseños simples hechos con cubos de Rubik en 1996 (y por lo tanto las fotos son analógicas, que son cosas que a día de hoy ya se nos olvidan) y que van complicándose con los años, quizás no tanto en número de cubos como en creatividad, como la imagen que muestra el mismo texto en ambas caras – con alguna que otra complejidad añadida.

Por otro lado tenemos a Invader, que en 2004 empieza con diseños sencillos de invasores con cubos de Rubik (tanto dibujados como construidos). Continúa el trabajo con otros personajes de videojuego, y finalmente se lanza a representar imágenes famosas que originariamente constan de más de 6 colores, haciendo composiciones más grandes que vistas de lejos (o en pequeñito) son inconfundibles:

Mona Lisa Frankenstein Bonny & Clyde Warhol's Soup La naranja mecánica El Resplandior 11S

Invader's Rubik: Mona Lisa, Frankenstein, Bonny & Clyde, Sopa Campbell, La naranja mecánica, El Resplandior, 11S

(Pulsar para ver la composición de cubos)

 
Además, se nota la progresión de píxeles:

Mona Lisa, Invader

Mona Lisa, Invader

El Resplandior, Invader

El Resplandior, Invader

Sopas Campbell, Invader

Sopas Campbell, Invader

 
Sin embargo, la mayor obra representada hasta la fecha de esta manera (está en el Guinness) se trata de La última cena de Leonardo da Vinci, y ha sido realizada por el equipo canadiense de Cubeworks con 4050 cubos:

 
Y yo que no puedo resolver más de dos caras si no es con instrucciones…

Toc toc

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Toc Toc, en el Teatro Príncipe

Toc Toc, en el Teatro Príncipe

Toc Toc es una obra de teatro en la que seis pacientes con distintos trastornos obsesivo-compulsivos (TOCs) coinciden en la sala de espera de la consulta de un psiquiatra. Adaptada de la obra francesa de Laurent Baffie, resulta una comedia ligera, de hora y media de duración, divertida y recomendable para ver entre semana cuando las entradas cuestan menos de 15€ (aunque me parece que del entresuelo sólo debe ver bien desde la primera fila). En Madrid puede verse en el Teatro Príncipe, en la calle Tres Cruces (al lado del Inpass, ahí en Gran Vía).

El 2% de la población sufre algún tipo de trastorno obsesivo-compulsivo. Yo, por mi parte, tengo un trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo -que no es lo mismo-, manifestado en un perfeccionismo que muchas veces no me permite disfrutar las cosas plenamente. Por ejemplo, la obra empieza con uno de los pacientes (Nicolás Dueñas) soltando tacos, y en seguida nos lo presentan como que tiene síndrome de Tourette. Falso. El trastorno que están presentando es meramente coprolalia. No es que yo sea ningún experto en el tema: a fin de cuentas sólo me he leído una novela, un caso clínico novelado, y la página de la Wikipedia, pero es suficiente para saber que la coprolalia, aunque es un síntoma común entre los muchísimos que presenta un tourettico, no tiene ni por qué darse entre estos pacientes. Y además, es una interrupción involuntaria que no suele encajar ni rimar graciosamente con la conversación…

Pero es que a continuación aparece una chica (Inge Martín) que dice dos veces cada frase de su guión, y lo llaman ecolalia. Falso otra vez. La ecolalia provoca que el afectado repita de manera involuntaria partes del discurso de otra persona (rara vez del suyo), de manera entrecortada, farfullando, y a veces tergiversando fonética y semánticamente las palabras, que es lo que les suele pasar a los afectados de Tourette (sí, lo tienen todo, los pobres. Y los ladridos también son suyos, no de la ecolalia). La ecolalia, frecuente en niños pequeños, es fácil de reprimir en los adultos y por lo general sólo permanece significativa entre los autistas.

El resto de los pacientes tienen trastornos correctos, pero no siempre resultan muy consistentes en sus síntomas, salvo la mujer con misofobia (Gracia Olayo), que teme ensuciarse y entrar en contacto con gérmenes, por lo que coge las cosas a través de un kleenex y corre cada dos por tres al cuarto de baño a lavarse las manos. Los tres pacientes restantes son un hombre con aritmetomanía (Javivi), obsesionado con contar el número de veces que sucede algo o el número de objetos de algún tipo, una mujer que necesita comprobarlo todo múltiples veces (Ana María Barbany) y que además es fervientemente religiosa, y un chico (Daniel Muriel) que no puede pisar las líneas del suelo y además está obsesionado con la simetría.

Directamente, los actores Javivi y Daniel Muriel resultan muy exagerados, y por lo tanto, muy poco creíbles. Parecen una parodia. Además, junto con Ana María Barbany, sólo aparecen afectados a rachas, no muy obsesionados con sus trastornos, y apenas actúan compulsivamente. Y lo que resulta menos verosímil de toda la obra es que los pacientes muestren comportamientos tan limitados y distintos entre sí, cuando por lo general los síntomas de los TOC aparecen entremezclados e, insisto, degeneran en comportamientos mucho más compulsivos. Baste pensar en Jack Nicholson (y no sólo en su personaje en Mejor Imposible): cuando tienes un TOC, se nota bastante que tienes un comportamiento extraño, y afecta a todos los ámbitos de tu vida, no sólo a una faceta. Joer, que el argumento dice que acuden a este psiquiatra como recurso final, recomendados por sus médicos anteriores, porque llevan años lidiando inútilmente con sus TOC y este hombre es el mejor del mundo y su última esperanza…

En fin, lo dicho. Que si uno se limita a ir y disfrutar, se ríe y se lo pasa muy bien. No hay que obsesionarse con los defectos de la obra…

Zapatos, girasoles y robots multimillonarios

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El otro día estaba recomendando Surely you are joking, Mr. Feynman! cuando descubrí entre sus páginas un par de zapatos de Van Gogh que me traje de Amsterdam hará ya un par de años:

A pair of shoes (1886), Vincent van Gogh

A pair of shoes (1886), Vincent van Gogh

 
Y me he dicho ¡pues vamos a hablar de Van Gogh! Pero como a mí el impresionismo y en general todo el arte moderno me cuesta apreciarlo (el porcentaje que me parece una puta mierda sobrepasa con creces el que me gusta), pues tampoco tenía mucho que contar, así que he optado por recurrir a los girasoles de Arles, de los que sabía que había 6 y yo ya he visto dos.

Realmente eran siete, y gracias a la Wikipedia he descubierto también por qué me parecían todos iguales: se trata de cuatro versiones iniciales (agosto de 1888) y de tres repeticiones (enero de 1889):

Zonnebloemen, primera versión (1888), Van Gogh Zonnebloemen, segunda versión (1888), Van Gogh Zonnebloemen, tercera versión (1888), Van Gogh Zonnebloemen, cuarta versión (1888), Van Gogh

Zonnebloemen (Girasoles), versiones 1-4 (1888), Van Gogh

Zonnebloemen, primera repetición (1889), Van Gogh Zonnebloemen, segunda repetición (1889), Van Gogh Zonnebloemen, tercera repetición (1889), Van Gogh

Zonnebloemen (Girasoles), repeticiones 1-3 (1889), Van Gogh

 
La segunda versión fue destruida en un incendio durante la Segunda Guerra Mundial, y por eso ya sólo son seis. La primera versión pertenece a una colección privada en EE.UU. La tercera está en la Neue Pinakothek de Munich, y la cuarta en la National Gallery de Londres (sile). La primera repetición está en el Museo de Arte de Philadelphia; la segunda, en el Museo Van Gogh de Amsterdam (sile); y la tercera en el Museo Sompo de Arte de Tokio. Ahora ya sabéis a dónde tendríais que viajar para completar la colección – aunque con ver dos, está todo prácticamente dicho…

Como anécdota graciosa, decir que, si parece que Magritte tenía problemas para pintar caras en sus cuadros, Van Gogh los debía de tener para contar las flores de los suyos, porque los 12 y 14 girasoles que anuncia en las versiones tercera y cuarta son en verdad 15 y 16, respectivamente.

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There is no spoon

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Nada menos que diez años del estreno de Matrix, una película que inmediatamente se convirtió en un icono, y que (al escribir esta entrada) está en el Top 25 de IMDb. Además de dar lugar a parodias de todo tipo (la última escena del trailer de Thes Madrix me marcó), Matrix y sus efectos especiales de tiempo de bala fueron imitados en todas partes, desde Shrek (2001) a la ya mítica partida de ping pong que se marcaron estos japoneses:

 
Con motivo del aniversario han surgido nuevos homenajes. Este primero muestra cómo hubiera sido Matrix en la época del cine mudo, a cargo del grupo ruso Bolshaya Raznitsa. Genial el momento de las pastillas rojas y azules:

 
El segundo es una recreación en stop-motion con piezas de Lego. El minuto y medio de metraje ha supuesto 440 horas de trabajo a la gente de LegoMatrix:

 
En fin, una lástima que nunca hicieran secuelas de la película…

Matrix Revisited, XKCD

Matrix Revisited, XKCD
(Pulsar para ver la tira completa)

Written by descatalogado

2009/12/10 at 9:42 am