Mejor, hablemos del tiempo

porque como me tires de la lengua…

Archive for the ‘música’ Category

Mario Paint Composer

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¿Se puede ser más friki y hortera que una versión de 8 bits del Never gonna give you up de Rick Astley?

Grandioso, el mejor rickrolling de la historia (aunque el del Doom también es muy bueno). Sólo le falta un muñequito pixelado moviendo las manos…

La canción la han compuesto con el Mario Paint Composer, una versión extendida del Mario Paint de la Super NES. El compositor tan solo consta de una partitura en blanco y un un puñado de sonidos distintos para insertar, pero no tiene ninguna opción para, por ejemplo, importar y convertir una canción en mp3. Así que me da la impresión de que conseguir componer una canción reconocible en este cacharro requiere horas de práctica y paciencia. Me quito el sombrero ante las formas de perder el tiempo que tiene la gente…

Y es que los hay que se curran maravillas como el Take on me de A-ha, o el Bohemian Rhapsody de Queen enterito (sí, sigo añadiendo versiones a la entrada anterior). Sin embargo, el que más me ha llamado la atención ha sido el Thriller de Michael Jackson:

Y es que nada más escucharlo he pensado en el juego de Infectonator: World Dominator, cuando utilizas al zombi de Michael Jackson para infectar una ciudad: MJ entra en escena rodeado de zombis, suena la música, todo el mundo baila, y luego ya empieza la masacre:

Bohemian Rhapsody

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Durante mucho tiempo Bohemian Rhapsody de Queen [goEar] [Spotify] me parecía una canción rara, con trozos que me gustaban y partes que se daban de leches entre sí. Ahora me lo sigue pareciendo, pero me encanta. Imagino que el punto de inflexión fue cuando estuve el verano de 2009 en Londres y fui a ver el musical de We Will Rock You (porque verlo en España para que me traduzcan las canciones “lo quiero tó, lo quiero tó”, como que no).

We Will Rock You

We Will Rock You

La trama del musical es una castaña muy grande, y hay unas cuantas gracias y referencias que te pierdes (aunque me sigo partiendo con Scary Bush o con que Britney Spears muriera para salvar la música), pero estar ahí rodeado de gente cantando las canciones de Queen consigue emocionarte de verdad. Durante toda la obra van haciendo referencias y menciones a Bohemian Rhapsody, haciendo que el público espere constantemente que sea la siguiente canción – pero nunca lo es. De hecho, el musical acaba sin que la canten. Y es después de los aplausos cuando proyectan en letras enormes un “¿Queréis que cantemos Bohemian Rhapsody ?” y la gente grita un “Síii”, y se entra en la mecánica del “¡Pues tendréis que gritarlo más alto¡” y la gente ruge y cuando por fin los ánimos están bien exaltados, entonces salen y cantan y el público acompaña, y la canción se aprecia y disfruta como nunca: [Spotify]. (Por cierto, me encanta el vozarrón de la mala).
 

Y es que Bohemian Rhapsody marcó un hito en la historia de la música en 1975. Dada su extraña estructura (¡sin estribillo, ignominioso para la época!) y su larga duración (5:55), los productores dijeron que jamás tendría éxito. Pero Queen consiguió que sonara por la radio, y la canción se convirtió en número 1 durante 9 semanas seguidas. Fue el single más caro de la historia, y el que consiguió asentar para siempre los videos musicales. Los intentos de explicar el sentido de la canción son múltiples y variopintos, y sin duda merece la pena echarle un vistazo a su análisis. Aunque quizás lo más impresionante es el despliegue de ingenio que tuvieron que utilizar para superar algunas de las limitaciones técnicas de la época. Así, en la sección de “ópera”, para crear el muro de sonido que comprende desde los bajos de Brian May a los agudos de Roger Taylor en los “coros”, los vocalistas estuvieron tres semanas grabándose entre 10 y 12 horas diarias hasta conseguir una superposición de 180 niveles. Ni que decir tiene que todo este proceso les impidió después tocar la canción entera en directo, teniendo que llegar hasta a reproducir partes desde una cinta…

Como toda obra famosa, la canción más emblemática de Queen cuenta con un sinfín de versiones. Empiezo por un tremendo vídeo de Los Teleñecos, donde, además del genial chiste con el que cierran, destacan especialmente los agudos de Beaker:

 
Sin embargo, mi versión favorita hasta el momento es un directo (en Berlín) de The Ten Tenors [Spotify], en el que se marcan un homenaje glorioso a ABBA en el minuto 3:46 cuando empieza el “Mamma mia let me go” y ellos meten un par de estrofas de Mamma mia [goEar] [Spotify], que rematan con un “I could never let you go” original de los suecos. Sublime. A ver si en esta línea alguien se atreve a meterle mano al final de la canción con el “Nothing really matters, love is all we need” de Madonna…

Para acabar, decir que aunque no todas las versiones son buenas, siempre las hay que aportan un nuevo punto de vista, como es la de -atención- Rhythms del Mundo featuring Augusto Enríquez: [Spotify]. Ahí es nada.

Los domingueros

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Yo siempre bromeaba llamando a The Sunday Drivers “los domingueros”, pero es que me temo que es aposta. ¿Quién se podía imaginar que con cuatro discos cantados en inglés, estando en Spotify, y colaborando en discos con títulos como La Musique de Paris Dernière fueran a ser toledanos? Pues yo lo descubrí en su último concierto en Madrid, cuando después del típico “gracias” de apertura el cantante empezó a contarnos -en perfecto castellano- lo emocionados que estaban porque celebraban su décimo aniversario.

The Sunday Drivers en concierto (Nov 09)

The Sunday Drivers en concierto (Nov 09)

 
Y no fue la única sorpresa. The Sunday Drivers, que tienen un estilo muy de música de anuncio, en directo son una pasada. Compré las entradas conociendo sólo dos canciones suyas, On my mind (Spotify, goEar) y Time, time, time (goEar) (que esta sí que salió en un anuncio), y a sabiendas de que tenían disco nuevo que aún no había oído (mi rutina de este año, vaya, aunque esta vez sí que tocaron mis favoritas).

Y la verdad es que me han encantado, las nuevas, las viejas, y sobre todo, el directo. No es que se vuelvan más cañeros, pero de algún modo suenan mejor, más intensos. Y saben involucrar al público, hacerle cantar, dar palmas y pasárselo bien — y estoy viendo que no hay muchos grupos que lo consigan, ni siquiera de los míticos (quizás algún día hable del concierto de Depeche Mode, pero no tengo nada bueno que decir…). Me sorprendió mucho que apenas paraban entre canción y canción, de modo que los aplausos directamente se convertían en las palmas del siguiente tema. Así que entre eso, y que sus canciones son casi todas cortitas, en algo menos de dos horas de concierto se marcaron fácil más de 25, incluyendo una versión de los Beatles. ¡Si cuando llegaron a los bises –y hubo dos, además– yo ya no sabía qué les faltaba por tocar!

The Sunday Drivers en concierto (Nov 09)

The Sunday Drivers en concierto (Nov 09)

 
Así que muy recomendables, como grupo y para ver en directo. Ah, y los teloneros, Wild Honey, tienen un estilillo que también me gustó bastante. Y además tocan el ukelele, que es algo que siempre suma puntos…

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Written by descatalogado

2009/12/14 at 9:43 am

A cuatro manos

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Siempre me ha gustado cuando tocan el piano a cuatro manos (o incluso a seis), además de por el nuevo abanico de canciones que se pueden tocar, por el aspecto colaborativo del hecho en sí. Es como cuando se juntan los campeones masculino y femenino de patinaje artístico y se montan un bailecito juntos en la gala. No lo van a hacer mejor que los ganadores de la modalidad de baile en parejas, pero de algún modo resulta más especial.

Lo que nunca había visto es tocar a cuatro manos una guitarra:

La uruguaya Cecilia Siqueira y el brasileño Fernando Lima llevan sorprendiendo al mundo desde que, tras compartir como solistas un primer premio en un concurso internacional de guitarra, decidieran montar un dúo verdaderamente espectacular. ¿Habéis visto cómo a mitad del Tico-tico cruzan las manos, y es él quien marca los acordes de las cuerdas que rasguea ella, y viceversa? Impresionante.

Por cierto, que yo es escuchar el Tico-tico no fubá e inmediatamente me viene Carmen Miranda a la cabeza, con sus frutas en la suya, y de ahí salto a South American Way y a una de las mejores películas de Woody Allen: Días de Radio:

El hombre que odiaba a los violonchelistas

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Todo el mundo conoce a Johann Pachelbel, compositor alemán de finales del siglo XVII, o al menos a su Canon:

Canon de Pachelbel (Humor tonto para gente inteligente)

Canon de Pachelbel
(Humor tonto para gente inteligente)

 
El canon se hizo universal e inmensamente popular a partir de los 70, cuando se recuperó del olvido junto con otras tantas piezas barrocas. No obstante, hay quien afirma que, a pesar de la belleza del canon, está claro que Pachelbel lo compuso derrochando odio hacia los violonchelistas. O al menos esto es lo que afirma el músico-monologuista Rob Paravonian, a quien la obra no le hace demasiada gracia. Pero bueno, ¿cuál es la probabilidad de que te topes con el Canon de Pachelbel en tu día a día? Pues parece ser que una muy alta:

 
¿Pero entonces todas las canciones pop están basadas en el Canon de Pachelbel? Oh, no. Todas no. Sólo la mitad. La otra mitad están basadas en los cuatro acordes mágicos:

But is it lyrical genius or crap rock poetry?

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Ya tengo canción del año 2009. Bueno, la canción la fiché una noche en un garito hará un año, pero aunque pregunté, era nisu para todos. Eso sí, astutamente grabé un trocito con el móvil. Normalmente me intento quedar con algo de la letra para luego buscarla en Google, pero reconozco que en esta ocasión estaba un poco complicado. Y algo así como por junio, después de que me saltara una cuantas veces en el teléfono, por fin me acordé y la busqué en midomi, sin muchas esperanzas, que todo lo que he buscado ahí antes no me ha llevado a nada. Pero esta vez sí. Y ya unos meses después me acordé de bajarme la canción. Y, finalmente, hoy la estoy poniendo en la sección de recomendados.

Ellos son The Rapture, y la canción más genial de 2009 lleva uno de los mejores títulos de canción que haya oído nunca: Whoo! Alright – Yeah… Uh-huh. La canción está en goEar y en Spotify. Les he seguido un poco la pista en este segundo medio, pero no he encontrado nada equiparable. Seguiremos investigando.

Los libros que me he terminado últimamente no me han convencido lo suficiente, aunque ya los reseñaré. Y aunque no tengo peli nueva, sí tengo un dato curioso que me han dicho hoy sobre Inglourious Basterds: sale el grito de Wilhelm. Del juego hablo mañana. Son las entradas más fáciles de hacer cuando tienes el blog medio oxidado…

Written by descatalogado

2009/11/26 at 9:39 am

Appena arrivato a Parigi

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The Flight of the Conchords es una serie que cuenta, de manera bastante absurda, el intento de un duo neozelandés de triunfar en la escena musical estadounidense. Aparte de los chistes sobre acentos y El señor de los Anillos, en cada episodio se marcan un par de canciones, y hay algunas buenísimas, como ésta del 1×08 en el que entran a una tienda a comprar un cruasán y, sin venir a cuento, empiezan a cantar en francés con una estética muy Amo a Laura:

Tendrían que haber escuchado más a Baccara