Mejor, hablemos del tiempo

porque como me tires de la lengua…

En defensa de los derechos fundamentales en Internet (II)

leave a comment »

El objetivo de este blog no era escribir sobre estos temas, pero me parece imprescindible hacerlo. Si no fuera por la indexación en los buscadores, hubiera llamado a esta entrada Las intenciones peligrosas

David Bravo ha estado respondiendo preguntas del público en una entrevista para el ecoDiario. Destaco en concreto la respuesta a la pregunta número 9, porque explica muy bien que, lo que se permite dentro del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, es malo con la generalidad con que está redactado actualmente, pero también sería malo si lo intentaran concretar más:

P: El abogado Andy Ramos dice que se está siendo alarmista y que esta reforma va dirigida «principalmente hacia aquellos que han construido un negocio alrededor de contenidos de terceros». ¿Está de acuerdo? Rubén.

R: Hay que ser muy estricto cuando se habla de lo que dice la Ley y no confundirlo con las declaraciones de voluntad de los que las cocinan. Estrictamente esta reforma va dirigida a todas las páginas webs que tengan algún rendimiento económico, aunque sea mínimo, y de las que exista la posibilidad de que estén vulnerando derechos de propiedad intelectual. Según esa definición, esto incluye a una página que tenga publicidad que no le da ni para los gastos y que sube una foto sin permiso o que realiza una cita de otro autor o que enlaza a un vídeo en youtube. ¿Son ilícitas estas conductas? Un juez le diría que algunas de ellas sí y que otras no, pero si esto sale adelante no será un juez quien lo decida, sino el Ministerio de Cultura por medio de una comisión que, por el momento, es de misteriosa composición. Por lo tanto, esta reforma no va dirigida a quien Ramos dice, porque él no habla de lo que dice estrictamente la reforma -que es a lo que debe apegarse un abogado- sino que está hablando de su absoluta convicción personal en la palabra de la Ministra de Cultura sobre cómo dice ella que va a ser utilizada en la práctica esa Ley: para neutralizar únicamente a esos que se enriquecen con contenidos de terceros y no para todos los demás que, sin embargo, según la letra de la reforma, también podrían verse atacados. En resumidas cuentas, estamos hablando de alguien que considera alarmista sobresaltarse porque una persona entra con un arma en un banco, ya que, al fin y al cabo, el tipo que empuña la pistola asegura que a nosotros no nos va a disparar. ¿Por qué la gente se asusta con el mero hecho de ver un arma sobre la mesa? Porque lo que da miedo es el peligro potencial a que sea utilizada y porque asustarse cuando ya ha sido usada no sirve para nada.

Imaginemos, aunque no sea el caso, que en la Ley se expresa literalmente aquello que la Ministra de Cultura nos asegura que, en la práctica, será su único fin: cerrar las páginas webs que hagan un negocio relevante con el contenido de terceros. Seguimos teniendo el problema de que quien decida sobre el cierre o no de la web sigue sin ser un juez pero, en cualquier caso, esa definición es ya de por sí bastante laxa. ¿Quién hace negocio con contenidos de terceros? ¿Google por ser un buscador que contiene enlaces a obras intelectuales ajenas? ¿Youtube? ¿Menéame?

Imaginemos, por último, que la Ley es ya todo lo concreta posible y que esa declaración de voluntad de la Ministra de Cultura se expresa en la reforma con total precisión, manifestándose literalmente que únicamente se podrá actuar contra las páginas de elinks. ¿Acaso la jugada no es ya razón suficiente para alarmarse? Estamos hablando de que el Ministerio de Cultura, que apoyó las redadas contra una concreta actividad y tras comprobar que los jueces declaran que esa actividad no vulnera derechos de propiedad intelectual, reacciona proponiendo desplazar a los jueces para ahora ser ellos mismos los que decidan si existe o no tal ilicitud. ¿No es suficiente? Aunque no tengas una página de elinks, ¿no te preocuparía la puerta que se abre con un precedente así?

Además, en la respuesta a la pregunta número 3:

Aunque esta reforma está pensada inicialmente para acabar con las páginas de enlaces a redes P2P, su redacción permite que cualquier persona empuñe esta nueva arma para intentar cerrar cualquier página que le resulte molesta con la excusa de la propiedad intelectual. Además es una excusa fácil de esgrimir porque encontrar “posibles” vulneraciones de propiedad intelectual es de lo más sencillo. Deme usted un libro cualquiera y le encuentro no menos de tres posibles vulneraciones. Si, por ejemplo, inicia un capítulo con una cita de otro autor, eso es, estrictamente, algo ilícito porque el derecho de cita sólo se permite cuando tenga un fin docente y no meramente decorativo. La web denunciada por cualquier opositor a la misma con ganas de cerrarla, podrá alegar que el asunto afecta a su libertad de expresión y que no debe decidir el cierre ningún órgano administrativo sino un juez, pero eso, como digo, lo decidirá el propio Ministerio de Cultura. Lógico que la gente esté alarmada. Lo que se está poniendo en riesgo es un derecho fundamental.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: