Mejor, hablemos del tiempo

porque como me tires de la lengua…

Archive for mayo 2009

Fobia a los guisantes

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Cuando Madeleine se vio sorprendida por la tormenta, fue a refugiarse en la única morada que consiguió vislumbrar en aquel valle. Llamó a la puerta, y la recibió un hombre mayor que la miró asombrado.
-¿Ha venido a pasar la noche? -preguntó el hombre, abriendo más la puerta y dejando entrever una confortable y cálida estancia. No le habían informado de la llegada de ninguna otra candidata, y además su aspecto no tenía nada que ver con el de las anteriores, pero aún así era necesario observar el protocolo.
Madeleine sintió que era una extraña pregunta que hacerle a una desconocida, y se planteó si no contendría segundas intenciones. Sin embargo, el frío y la lluvia la empujaron a asentir.
-Bienvenida, pues. Siéntese aquí, junto al fuego. Está temblando. ¿Ha cenado? Le prepararé algo caliente, y luego le mostraré su aposento.
Madeleine se sintió todavía más desconcertada por la repentina amabilidad del hombre, pero agradeció el calor del hogar y el tazón de sopa. Su reacción fue distinta cuando finalmente vio el lecho que le ofrecían: nada menos que siete gigantescos colchones apilados uno encima de otro. ¡Si hasta era necesaria una escalera para subir a lo alto! Acuciada por el hombre, Madeleine trepó como pudo por los escalones, con los ojos cerrados, intentando no pensar en la vertiginosa altura.
-Que descanséis. Os veré por la mañana -dijo el hombre apagando la luz y cerrando la puerta.
«La leche», se dijo Madeleine. «Esto está alto de cojones, menudo mareo. Y encima, con lo que yo me muevo en la cama, me arriesgo a caerme y partirme la crisma. Así no va a haber quien pegue ojo».

A la mañana siguiente, cuando el hombre entró en la habitación, se encontró con una Madeleine ojerosa y macilenta.
-¿A caso no habéis dormido bien? -le preguntó, reprimiendo la excitación.
No queriendo criticar la extraña cama que con tanta amabilidad le habían ofrecido, Madeleine intentó componer una sonrisa mientras decía: -Bueno, he sufrido una ligera molestia que desgraciadamente me ha mantenido en vela toda la noche.
-No os preocupéis, mi señora. A partir de ahora dormiréis siempre como una reina -dijo el hombre con los ojos humedecidos por la emoción.

A partir de ahí los acontecimientos se precipitaron vertiginosamente, y Madeleine se vio envuelta en los preparativos de boda con el Rey Lorenzo. Sólo años más tarde descubiría éste que había sido vilmente engañado cuando, rememorando aquella noche, la reina Madeleine le dijo: -¿Guisante? ¿De qué guisante me hablas?

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Written by descatalogado

2009/05/28 at 10:06 am

La cruz de Magritte

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Inicialmente esto iba a haberse llamado algo así como Inside out, ya que mi primera intención era simplemente hablar de las similaritudes entre El maestro de escuela (1954) y El feliz donante (1966):

El maestro de escuela (1954)El feliz donante (1966)

El maestro de escuela (1954), izq., y El feliz donante (1966), drcha.

Pero claro, en cuanto se me ha ocurrido aprender algo más sobre Magritte me he dado cuenta de que el parecido es más que intencionado, y de que los hombres con bombín son, en gran medida, lo que definen a Magritte. Y es más, hasta existe otra pintura de 1966 en esta línea, Decalcomania:

Decalcomania (1966)

Decalcomania (1966)

Pero entonces he seguido topándome con más y más cuadros:

Reproduction prohibited (1937)

Reproduction prohibited (1937)


The Pleasure Principle

The Pleasure Principle


Son of man (1964)

Son of man (1964)

Y finalmente lo he comprendido todo: ¡este hombre no sabe pintar caras! Seguro que ese es el misterio. No podría ser de otro modo, ¿verdad?

Qué es el surrealismo, 1934

¡Mírame a los ojos!

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Written by descatalogado

2009/05/27 at 9:55 am

Let’s Shift again

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¡Ya ha salido Shift 4!

Shift 4

Shift 4

Junto con Portal, Shift es uno de mis juegos en Flash favoritos. La mecánica es sencilla: lleva al tipo a la salida, sin matarle mucho, despejando el camino por medio de las llaves y desbloqueando pasos. Por sí sólo, con eso ya me gustaría. Pero lo que convierte Shift en una genialidad es que, al pulsar el shift, el personaje pasa al otro lado del suelo (de la zona blanca a la negra, y viceversa), de modo que la mejor manera de llegar a una zona elevada que no se puede alcanzar saltando es hacer un shift, dejarte caer, y volver a shiftear. Es, digámoslo así, como aplicar una transformada para resolver un problema matemático de manera más sencilla, y luego realizar la transformada inversa…

Si la segunda entrega añadía los mareantes cambios de orientación, y la tercera tan sólo un una estructura de niveles en forma de mapa de las habitaciones, la cuarta le da una vuelta más interesante al incorporar múltiples personajes que tendrán que colaborar para activar botones y pulsadores. Me ha gustado, sí. Y además han desarrollado una versión para el iPhone (y iPod Touch) – ¡por fin algo útil para esa mierda de teléfono! Así que nada, ya está comprado a cargo del curro y, actualmente, mi Subject 32763 ostenta la tercera posición en el ránking mundial, con un tiempo de 1094.5 segundos en resolverlo. No sé hasta qué punto esto es cierto, pero mola.

Y parece que los tipos de Armor Games se están poniendo las pilas (me parece el mercado más rentable ahora mismo), porque también han sacado para el iPhone OpenDoors, otro de mis recomendados de 2008 (que por cierto, también tiene ya una segunda parte, con un diabólico último nivel con el que aún me sigo pegando…).

Lo dicho, que entre el curro y los vicios no hay quien actualice esto…

Written by descatalogado

2009/05/26 at 10:04 pm