Mejor, hablemos del tiempo

porque como me tires de la lengua…

La posibilidad de una isla

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Sé que dije que iba a ir a por otro, pero es la lotería de las bibliotecas: nunca sabes qué terminarás leyéndote a continuación. La posibilidad de una isla, de Houellebecq, en cierto modo continúa los planteamientos finales de Las partículas elementales, alternando la historia de un sarcástico humorista y su desprecio por la sociedad actual, con la de sus sucesores genéticos un par de milenios más tarde.

Esta nueva raza de neohumanos, fontesintéticos y de reproducción clónica, vive en un completo aislamiento de sus semejantes. Se han apartado del grupo social por ser esta relación la que mina las posibilidades de que los individuos sean felices. Así, anulando pasiones y deseos, se reduce el potencial de tristeza. El desapego de la vida, vaya.

Creo que ya he encontrado la clave de que Plataforma me gustara tantísimo: es el único que se puede leer con ojos optimistas…

La cría humana es el único ser de todo el reino animal que manifiesta en el acto su presencia en el mundo con ininterrumpidos alaridos de sufrimiento; está claro que sufre, y que sufre de una forma intolerable. […] A cualquier observador imparcial le resulta evidente que el individuo humano no puede ser feliz, que no ha sido concebido en absoluto para la felicidad, y que su único destino posible es propagar la desgracia a su alrededor, haciendo que la vida de los demás sea tan intolerable como la suya propia, y por lo general, sus primeras víctimas son sus padres.

A partir de cierta edad, la vida se vuelve, sobre todo, administrativa.

Esa rutina solitaria, entrecortada únicamente por intercambios intelectuales, que había sido mi vida, que habría debido ser mi vida hasta el final, me parecía ahora insoportable. Tendría que haber alcanzado la felicidad, la felicidad de los niños buenos, garantizada por el respeto a los procedimientos nimios, por la seguridad que derivaba de ese respeto, por la ausencia de dolor y de peligro; pero la felicidad no había llegado.

Igual que en Las partículas elementales había mucho trasfondo científico, aquí he encontrado muchas referencias matemáticas que ahora me hacen más gracia todavía, porque hubo un momento en que me dejé el libro y tuve que empezarme otro, La música de los números primos, donde se aborda convenientemente casi cada una de ellas (Turing, Gödel, etc.).

-¿Cuál será el número de los elegidos? -empezó directamente el profeta-. ¿Será 1.729, el número más pequeño que podemos descomponer de dos formas diferentes en la suma de dos cubos? ¿Será 9.240, que tiene 64 divisores? ¿Será 40.755, que es simultáneamente triangular, pentagonal y hexagonal? […] ¿Será 698.896, cuadrado palíndromo? ¿Será 12.960.000, el segundo número geométrico de Platón? ¿Será 33.550.336, el quinto número perfecto, escrito por una pluma anónima en un manuscrito medieval?

Ya haré una entrada sobre numeritos…

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Written by descatalogado

2009/04/19 a 12:47 pm

Una respuesta

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  1. muy buen libro, me gustan los recortes que hiciste

    Fran

    2009/05/15 at 2:30 am


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