Mejor, hablemos del tiempo

porque como me tires de la lengua…

Sí, Jacqueline, haces bien en tumbarte si lo sientes

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Creo que -para mí- ese es el único momento memorable de Las Partículas Elementales de Michel Houellebecq. Por lo demás, y seguramente por comparación con la magnífica Plataforma, me ha parecido un tremendo coñazo.

La idea de la historia no está mal, de hecho el final tiene un amago de repunte, y la comparación de las vidas de los dos protagonistas está bien llevada. No es una mala novela. Pero para mi gusto, tiene partes demasiado pretenciosas, con descripciones científicas que dejarán de lado a la mayor parte de la gente, y reflexiones metafísicas que matarán a la otra mitad. Por supuesto, habrá mucha gente que no se entere de absolutamente nada más allá de las escenas de sexo (que no son gran cosa).

Sin embargo, me ha hecho gracia reconocer en gran medida los elementos que compondrán Plataforma cuatro años más tarde. Tal vez me sorprendió por ser la primera novela de Houellebecq que leía, o simplemente porque el estilo es más fresco, más directo. La idea es impactante porque es una verdad soltada a bocajarro, sin ningún tipo de pudor o remilgo, y la historia es rápida. Joder, la novela engancha. En Las Partículas Elementales me pasé la primera mitad del libro esperando a que arrancara, y cuando ya vi que no lo iba a hacer, esperando a que se acabara de una vez. Una lástima. No quiero parecerme a la señorita Wurtz, pero estoy muy decepcionado. Habrá que ver qué pasa con Ampliación del campo de batalla.

La borracha, hipnotizada, se estaba derrumando como un saco. […] La monitora se interrumpió un instante para confirmar con calma: «Sí, Jacqueline, haces bien en tumbarte si lo sientes.» Aquellas dos parecían conocerse bien.

La desgracia sólo alcanza su punto más alto cuando hemos visto, lo bastante cerca, la posibilidad práctica de la felicidad.

Nunca, en ninguna época y ninguna otra civilización, se ha pensado tanto y tan constantemente en la edad; la gente tiene en la cabeza una idea muy simple del futuro: llegará un momento en que la suma de los placeres físicos que uno puede esperar de la vida sea inferior a la suma de los dolores. Este examen racional de placeres y dolores, que cada cual se ve empujado a hacer tarde o temprano, conduce inexorablemente a partir de cierta edad al suicidio. […] Como rasgo sintomático, también podemos señalar la reacción del público frente a la prespectiva de un atentado terrorista: en la casi totalidad de los casos la gente preferiría morir en el acto antes que verse mutilada, o incluso desfigurada. En parte, claro, porque todos están un poco hartos de la vida; pero sobre todo porque nada, ni siquiera la muerte, les parece tan terrible como vivir en un cuerpo menoscabado.

-Es una idea rara… -dijo entre dientes-. Reproducirse cuando uno no ama la vida.

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Written by descatalogado

2009/03/24 a 9:22 am

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